Tendinitis de Aquiles
Términos comunes de lesiones por correr
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1. Origen de la tendinitis de Aquiles
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el talón y funciona como la “banda de transmisión de potencia” más importante al correr o saltar. Cuando el kilometraje o la intensidad aumentan de forma repentina, se realizan entrenamientos frecuentes en cuestas o de velocidad, el drop del calzado cambia demasiado rápido (por ejemplo, a estilos de bajo drop o minimalistas), o la pantorrilla permanece tensa por mucho tiempo, el tendón sufre un exceso de tensión repetitiva, generando micro‑lesiones e inflamación. En la mayoría de los casos no es una lesión única, sino un problema crónico causado por el sobreuso prolongado.
2. Señales de advertencia: cómo te lo recuerda el cuerpo Indicadores comunes:
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Rigidez o dolor sobre el talón antes de correr o al despertar
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Mejora ligera tras el calentamiento, pero vuelve la tensión y el dolor después de correr
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Dolor claro al presionar la parte media‑inferior del tendón de Aquiles
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En casos graves, dolor agudo o sensación de tirantez al correr o subir escaleras Estos síntomas indican que el tendón ya está trabajando en “sobrecarga.”
3. Prevención antes del ejercicio Claves: Relajar, Activar, Progresar gradualmente.
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Relajar: Soltar la parte posterior de la pantorrilla (gemelos, sóleo) antes de correr con rodillo o masaje para reducir la tensión del tendón.
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Activar: Movilidad de tobillo, elevaciones de talón ligeras y estiramientos elásticos para preparar el tendón.
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Progresar gradualmente: Evitar aumentos bruscos de kilometraje o intensidad; dar tiempo de adaptación al cambiar tipo de calzado o drop; si hay molestias, reducir carga o pasar a rodajes suaves.
Resumen: Lo que daña al tendón de Aquiles es “demasiado, demasiado rápido,” no el fortalecimiento progresivo. Si se le da tiempo para adaptarse, normalmente se pueden evitar los problemas.